viernes, 2 de enero de 2015

Todo no fue suficiente

Supongo que como decía Melendi,
para que me quieras a ratos mejor que no me quieras,
por eso llegó el día en que nadie acariciaba mi mano
al otro lado de la cama, allí hasta el odio sin ti era más frío,
el calor en pleno invierno de tu cuerpo estufa y yo latiendo.

Como un engendro que mantienes con vida con tu propia sangre,
fuimos anestesiando el dulce dolor que nos producíamos,
y todo ese amor barato nunca fue suficiente, yo quería
huir contigo y tú de todo lo que creías no merecer, de mí,
para acabar sujetando unos recuerdos que pesaban demasiado.

Querer aferrarnos a ellos fue lo que nos hizo naufragar,
pero tardé en aprender que si algo no te hace volar es mejor soltarlo,
y quererte fue como cortarme las alas y dejar que los pájaros
me dejaran ciega con picotazos en los ojos, ya sabes,
siempre te decía que estabas demasiado guapo cuando me sonreías.

A día de hoy ya no importa nada de lo que pueda decir,
mereció la pena perderme en los laberintos de tu mente,
he dejado pequeñas pistas para que sepas salir de ti mismo
y parece ser que te llevan en dirección contraria a encontrarme,
ya nunca más volveré a pedirte que te fugues conmigo.

He dejado de despedirme, pero volvería a girarme
en ese crítico momento en el que sé que me miras
y ya nunca más podrías volver a dar un solo paso
que no te condujera hacia mis ojos, hacia la muerte,
quizás nada nos definiría mejor que dos suicidas.

Ahora hemos destruido el puente que nos vio nacer,
como diría Vetusta, y hoy se quedan a comer
todas esas canciones que me recuerdan a ti,
les dejo que lo destrocen todo durante un rato,
hasta que ellas son el propio monstruo hecho pedazos.

No te preocupes por esto, a nadie he vuelto
a lamerle las heridas, y el único sabor a sangre
que conozco sigue siendo el tuyo, aunque esto
no debería haberlo dicho, supongo que amar
al enemigo siempre se me dio mejor.

Quererme tenía un precio que nunca pudiste pagar.

2 comentarios:

  1. Vaya, es fascinante. Se identifica bastante con el capítulo más amargo de mi vida, aunque supongo que como a muchos a los que les hayan roto el corazón. Admiro a la gente que puede escribir así, será porque yo no tengo ese don. De cualquier forma me encanta tu estilo: es directo, evocador, muy gráfico y nada "cursi".
    En fin, me encantó. Un beso.

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    1. Muchísimas gracias, supongo que cuando alguien escribe con el corazón y otro lee con el corazón, es muy fácil sentirse identificado. Las cosas que desgarran rara vez son cursis, de nuevo muchas gracias por pasarte por aquí y comentar. Un besazo.

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