martes, 20 de enero de 2015

Sé que tú tampoco lo quieres saber

He pensado en hacerte el amor con Chet Faker de fondo. Con Imagine Dragons. Con Extremoduro. He pensando en recorrerte sin intentar memorizarte. He pensado en tus ojos para volver a sentir el vértigo de la primera vez. He pensando en tus manos porque los precipicios siempre me provocaron una sonrisa preciosa. He pensado en la tuya, y me he sentido mucho más bonita. Te he imaginado sujetando un globo lleno de helio a través de un hilo mientras contenías un brillo de cascada en tus ojos. Me he sentido atrapada entre tus manos a la vez que volaba. Te he visto saltando en mis lagunas mentales y llenándote de barro tus zapatos nuevos. Te he observado mientras descosías mis cicatrices y mis puntos suspensivos para poder quererme desde dentro. Te he sentido dentro. He tenido miedo. Te he descubierto hablándome de sentimientos en otros idiomas, con otros gestos y otras muecas; y tienes un acento con sabor a mandarinas y a caricias por la espalda. Te he querido siendo compositor, cuando usabas mis costillas de xilófono y mi risa era tu canción favorita. Te he odiado siendo música, cuando podía sentirte pero no me dejabas detenerte justo antes de correrme. No te he sacado de mi cabeza y a veces ni siquiera me he acordado de ti. Te tiemblan las manos y respiras fuerte cuando duermes, y nunca me han molestado ninguna de las dos. Estoy escribiendo esto pensando en ti y a veces te he mentido, pero siempre te he dicho la verdad. Me has leído mirándome a los ojos mientras yo estaba perdida entre las estanterías de la biblioteca que tienes por mente. Siempre he querido los libros a los que no llego de puntillas y nunca encuentro las escaleras por si los alcanzo. He dejado que me acaricies en braille sólo porque dicen que el amor es ciego, te he enseñado los colores que nadie puede ver sin dejar de ser escala de grises, te he permitido conocer el sabor de la victoria y la derrota en el mismo beso, serías capaz de oler mi miedo cada vez que sabes que te quiero sin habértelo dicho, podrías escuchar el huracán que desatas cada vez que consigues que desaparezca el nudo en la garganta. Eres los cinco sentidos desde que me haces perderlo, y el primer pecado capital desde que no quiero conocer otra ciudad. Te he dicho cuál era mi película favorita y he querido verla contigo aunque no tenga película favorita. Te he creído eterno hablando de despedidas y efímero cuando estabas a mi lado. He querido protegerte del desastre sin intentar alejarme y no sabía si mi coraza te salvaba de mí o te mantenía aquí dentro. 

No te he tenido nunca, pero no me haría falta perderte.

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